SONANDO: Toxic Holocaust - "An Overdose of Death..."
Hola, ¿qué tal? Espero que cómod@, disfrutando de una bebida fría, unos kikos, pipas o cualquier otro aperitivo en forma de semilla. Dicen que la primera entrada de un blog es muy importante. Quizá sea cierto. Nunca me he planteado la importancia de lo primero que lea la gente sobre lo que pasa por mi cabeza. Pero bueno, ya que parece ser obligatorio presentarse pondré especial empeño en ello y que quede claro por dónde van los tiros.
¿Por qué un tipo como yo necesita un blog? Seguro que vosotros, oh mentes preclaras, os estáis preguntanto exactamente para qué es este blog, sobre qué voy a escribir, si va a ser algún tipo de paparruchada pseudoliteraria o romanticona o si por el contrario va a tener suficiente retórica para hacer quedar en ridículo cualquier panfleto propagandístico político. Empecemos por la explicación larga, más apropiada al gusto de la mayoría general. Internet no sólo ha dado al mundo acceso a cantidades astronómicas de información: también ha dado acceso a miles de personas que buscan descargar su frustración de millones de formas diferentes; ya sea juegos de rol on line, panfletos propagandísticos de dudosa catadura, casinos donde ser un mago del póker o videochats por webcam donde descargar tensiones de forma menos honorable pero igualmente válida. Lo fundamental es que internet ha dado voz a la gente para enfundarse una careta de Arturo Pérez-Reverte y ponerse a despotricar sobre todo lo que les hace hervir la sangre apropiándose de su estilo articulista y su licencia para cagarse en todo. Vamos, lo mismito que pienso hacer yo intentando no caer en la imitación barata. Ahora digámoslo de forma más clara, concisa y menos agradable: hago este blog (que actualizaré cada vez que me venga en gana o cada vez que considere que tengo algo que decir) básicamente porque la humanidad apesta. Sobremanera. Da un asco tremendo, más casi que los telediarios cargados de morbo y violencia, el fútbol y los programas del corazón juntos. La telemierda no es más que un reflejo oscuro del alma humana y de la idiotización a la que los que mandan quieren someternos, pero de eso ya hablaré cuando toque.
Veréis, es más fácil hacer un blog para cagarse en todo que hacer que las Naciones Unidas acepten mi propuesta de interrumpir la vida de fetos de hasta 99 años y matanzas selectivas de determinados miembros de determinadas clases y grupos sociales. La palabra, la información, el conocimiento, son poderosos. Quienes mandan intentan coartar toda libertad de expresión, censurar, interesa un populacho inútil que no sepa casi ni a qué huele la mierda que caga. Pues a mi no me da la gana entrar en el juego. No veo la tele, leo periódicos digitales (y varios para contrastar información) e intento bucear entre la información sin sentido o de relleno. No escucho la radio. Soy un paria, sí, pero probablemente más libre en mi concepción del término que mucha gente que me rodea.
Ahora que ya sabéis de qué pie cojeo es asunto vuestro seguir leyendo o dejarlo estar. Hasta que vuelva a disparar otra ráfaga, pequeñuelos. Mientras tanto idos agachando, nunca se sabe cuando puede llegar el próximo tiroteo.
Hola, ¿qué tal? Espero que cómod@, disfrutando de una bebida fría, unos kikos, pipas o cualquier otro aperitivo en forma de semilla. Dicen que la primera entrada de un blog es muy importante. Quizá sea cierto. Nunca me he planteado la importancia de lo primero que lea la gente sobre lo que pasa por mi cabeza. Pero bueno, ya que parece ser obligatorio presentarse pondré especial empeño en ello y que quede claro por dónde van los tiros.
¿Por qué un tipo como yo necesita un blog? Seguro que vosotros, oh mentes preclaras, os estáis preguntanto exactamente para qué es este blog, sobre qué voy a escribir, si va a ser algún tipo de paparruchada pseudoliteraria o romanticona o si por el contrario va a tener suficiente retórica para hacer quedar en ridículo cualquier panfleto propagandístico político. Empecemos por la explicación larga, más apropiada al gusto de la mayoría general. Internet no sólo ha dado al mundo acceso a cantidades astronómicas de información: también ha dado acceso a miles de personas que buscan descargar su frustración de millones de formas diferentes; ya sea juegos de rol on line, panfletos propagandísticos de dudosa catadura, casinos donde ser un mago del póker o videochats por webcam donde descargar tensiones de forma menos honorable pero igualmente válida. Lo fundamental es que internet ha dado voz a la gente para enfundarse una careta de Arturo Pérez-Reverte y ponerse a despotricar sobre todo lo que les hace hervir la sangre apropiándose de su estilo articulista y su licencia para cagarse en todo. Vamos, lo mismito que pienso hacer yo intentando no caer en la imitación barata. Ahora digámoslo de forma más clara, concisa y menos agradable: hago este blog (que actualizaré cada vez que me venga en gana o cada vez que considere que tengo algo que decir) básicamente porque la humanidad apesta. Sobremanera. Da un asco tremendo, más casi que los telediarios cargados de morbo y violencia, el fútbol y los programas del corazón juntos. La telemierda no es más que un reflejo oscuro del alma humana y de la idiotización a la que los que mandan quieren someternos, pero de eso ya hablaré cuando toque.
Veréis, es más fácil hacer un blog para cagarse en todo que hacer que las Naciones Unidas acepten mi propuesta de interrumpir la vida de fetos de hasta 99 años y matanzas selectivas de determinados miembros de determinadas clases y grupos sociales. La palabra, la información, el conocimiento, son poderosos. Quienes mandan intentan coartar toda libertad de expresión, censurar, interesa un populacho inútil que no sepa casi ni a qué huele la mierda que caga. Pues a mi no me da la gana entrar en el juego. No veo la tele, leo periódicos digitales (y varios para contrastar información) e intento bucear entre la información sin sentido o de relleno. No escucho la radio. Soy un paria, sí, pero probablemente más libre en mi concepción del término que mucha gente que me rodea.
Ahora que ya sabéis de qué pie cojeo es asunto vuestro seguir leyendo o dejarlo estar. Hasta que vuelva a disparar otra ráfaga, pequeñuelos. Mientras tanto idos agachando, nunca se sabe cuando puede llegar el próximo tiroteo.

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